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“Pero es que ya no me pega”

Eso me dijo esta clienta que acaba de reformar su casa “no lo quiero tirar pero ya no pega con nada”

Después de visitarla y charlar un rato vimos qué camino podíamos tomar.

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Empecé retirando las molduras, que creo que le daban un aire muy clásico. Además en este caso tenían bastante altura y me resultaban barrocas.

Un poco de lija e imprimación blanca, dos capas y lija entre  ellas.

Un inciso. La mayoría de mis alumnos, en sus primeros días, me preguntan por qué lijar, todos han oido hablar de productos con los que no hace falta lijar. Bien, mi modesta opinión es que uno debe pensar primero qué quiere hacer, qué acabado busca y en qué condiciones está el mueble del que parte.

Si un mueble tiene varias capas de pintura, si tiene residuos de ceras y siliconas (procedentes de los productos de limpieza) si tiene el proro cerrado gracias al acabado anterior LO SIENTO MUCHO, HAY QUE LIJAR. La diferencia es difícil de mostrar en una foto pero os puedo asegurar que el resultado es bien distinto.

Sigamos: Pinté con pintura tipo tiza blanca, el número de capas varía según la zona, unas dos o tres capas.

Con pintura color bronce pinté en las zonas con relieve y retiré el sobrante con un paño. Las molduras las pinté con el mismo color aplicado con esponja.

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Limpié los tiradores con un cepillo de bujías.

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Y decoré las puertas con unas flores de papel de arroz y una plantilla también con el color bronce.

He protegido todo el trabajo con barniz al agua aplicado en varias capas.

Y así ha quedado.

GLAMOUR EVERYWHERE

Encontré esta pieza abandonada, supongo que porque sufría un pequeño ataque de carcoma. Me pareció muy interesante, aunque no sea una antigüedad, y me la llevé.

Traté la carcoma con inyecciones de Red Demon, encolé algunas piezas sueltas y lijé la pieza.

Apliqué dos capas de imprimación blanca y empecé a decorar.RDSCF1178

Una veladura en color bronce, una vez seca se deja chorear un color más claro y se golpea con una bolsita de algodón cargada con pigmento del color que se prefiera.

Se consigue así un cierto efecto mármol.

Unos toques de pan de oro aplicado con mixtión al agua. Con aspecto desgastado.

Y malla de azulejo para el sobre.

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SILLA DE RECIBIDOR

Comenzaré el año con un trabajo sencillo pero que a mí me gustó mucho por la coherencia y satisfacción de mi cliente. Resulta una experiencia preciosa cuando el diálogo y el intercambio de ideas con un cliente desemboca en un resultado satisfactorio. No siempre es posible pero, sólo con que el destinatario tenga alguna idea clara en la que basarnos, podemos ayudarle a encontrar lo que busca.

En este caso la premisa era volver al color madera y quedarnos en tonos claros y , si era posible, conseguir un toque moderno.

 

La pieza con la que trabajamos es esta silla de recibidor, regalo de familia, con el respaldo tallado y  patas torneadas.

La primera tarea fue decapar y retirar la pintura oscura. En las zonas de labra nos ayudamos con un cepillo de bujía, con mucho cuidado para no rallar la madera.

Se aplicó el consabido tratamiento anticarcoma, de forma preventiva, y una capa de tinte para madera color roble claro. Sobre el tinte se aplicó una capa de tapaporos, lija fina, nueva capa de tapaporos y una cera de patinar color blanco.

En las zonas con decoración se aplicó la cera con pincel para asegurarnos de que penetraba en todo el dibujo.

En el resto de la silla se aplicó la cera con muñequilla de lana.

Y el resultado es una silla antigua con un toque actual que quedará preciosa en cualquier rincón.